Insomnio en adolescentes: cómo reconocerlo
El insomnio en adolescentes se manifiesta como dificultad persistente para quedarse dormido, despertares durante la noche o un descanso que no permite funcionar bien al día siguiente, pese a contar con tiempo y condiciones para dormir.
No todo horario tardío corresponde a insomnio. Durante la adolescencia puede retrasarse naturalmente la hora en que aparece el sueño. Si el joven duerme bien cuando puede acostarse y levantarse más tarde, es necesario evaluar si existe un desajuste del ritmo de sueño y vigilia.
Para entender el problema conviene observar durante varios días los horarios de sueño, las siestas, el uso nocturno del celular, el consumo de café o bebidas energéticas y las diferencias entre días de colegio y fines de semana.
¿Cuándo consultar por insomnio en adolescentes?
Se recomienda solicitar una evaluación cuando la dificultad para dormir se repite, no mejora al ordenar los horarios o comienza a afectar la vida diaria. Las señales que pueden acompañar al insomnio en adolescentes incluyen:
- Somnolencia, cansancio o dificultad para levantarse por la mañana.
- Irritabilidad, cambios de ánimo o menor motivación.
- Problemas de memoria, atención o concentración.
- Baja en el rendimiento escolar o quedarse dormido en clases.
- Preocupación intensa por no poder dormir.
Los ronquidos intensos, las pausas respiratorias, los movimientos inusuales, las posibles convulsiones nocturnas o una somnolencia diurna marcada requieren evaluación médica, ya que pueden relacionarse con otros trastornos del sueño.
¿Cómo se evalúa y trata el insomnio en adolescentes?
La evaluación comienza con una consulta clínica. El profesional revisa desde cuándo existe el problema, los horarios de sueño, el impacto durante el día, el estrés, las condiciones médicas o emocionales, los medicamentos utilizados y hábitos como las pantallas, las siestas y el consumo de cafeína. Una polisomnografía no es necesaria en todos los casos; se solicita solo cuando los antecedentes hacen sospechar otro trastorno del sueño.
El tratamiento se define según la causa y puede incluir educación sobre el sueño, programación de horarios, control de estímulos, técnicas de relajación, higiene del sueño y terapia cognitivo-conductual para el insomnio. No se recomienda administrar melatonina, pastillas para dormir ni otros suplementos a un adolescente sin indicación profesional.
Clínica Somno cuenta con un programa para adolescentes y adultos basado en terapia cognitivo-conductual. Contempla cinco sesiones de 40 minutos, realizadas semanalmente durante seis semanas, con participación de neurólogos, psiquiatras y psicólogos. El ingreso requiere una evaluación previa con un neurólogo especialista en insomnio.










