¿Qué es la epilepsia en niños?
La epilepsia en niños es una enfermedad neurológica que produce una predisposición a presentar crisis epilépticas recurrentes debido a una actividad eléctrica cerebral anormal. Estas crisis no siempre causan convulsiones visibles: también pueden manifestarse como episodios de mirada fija, desconexión, movimientos repetitivos o caídas repentinas.
Una crisis aislada no confirma por sí sola el diagnóstico de epilepsia. Por eso, ante un episodio sospechoso, es importante solicitar una evaluación con neurología infantil para analizar sus características y descartar otras posibles causas.
¿Por qué puede aparecer en la infancia?
La epilepsia infantil puede relacionarse con factores genéticos, alteraciones estructurales del cerebro, lesiones, infecciones del sistema nervioso u otras condiciones neurológicas. En algunos niños no se logra identificar una causa específica.
Una convulsión asociada a fiebre tampoco equivale automáticamente a epilepsia. El especialista debe considerar la edad, los antecedentes, el desarrollo del niño y la forma en que ocurrió el episodio.
- Influencia genética.
- Traumatismo de cráneo.
- Enfermedades cerebrales.
- Enfermedades infecciosas.
- Lesión prenatal.
- Trastornos del desarrollo.
Síntomas de epilepsia en niños: ¿cómo reconocer una crisis?
Las crisis epilépticas pueden verse diferentes en cada niño. Algunas producen rigidez, sacudidas, pérdida de conciencia o caídas; otras son más sutiles y se presentan como mirada fija, falta de respuesta, parpadeo, movimientos automáticos o una desconexión breve de lo que ocurre alrededor.
Después del episodio puede aparecer confusión, sueño o cansancio. También existen eventos durante la noche que pueden confundirse con pesadillas, terrores nocturnos o sonambulismo. La repetición de episodios parecidos debe ser evaluada por neurología infantil.
- Confusión temporal.
- Movimientos espasmódicos incontrolables de brazos y piernas.
- Enfermedades cerebrales.
- Pérdida del conocimiento o conciencia.
- Síntomas psíquicos, como miedo o ansiedad.
¿Cómo se diagnostica la epilepsia en niños?
El diagnóstico se basa en la evaluación clínica y no únicamente en el resultado de un electroencefalograma.
El neurólogo infantil revisa la descripción de los episodios, su duración, los antecedentes médicos y familiares, el desarrollo del niño y su examen clínico. Según cada caso, puede solicitar un electroencefalograma (EEG), estudios de imágenes u otros exámenes.
El EEG registra la actividad eléctrica cerebral mediante electrodos ubicados sobre el cuero cabelludo. Puede ayudar a identificar patrones compatibles con epilepsia y orientar el tipo de crisis, pero un resultado normal no necesariamente descarta la enfermedad.
En Clínica Somno se realizan EEG desde los 3 años, con modalidades estándar o prolongadas, video, 32 canales, mapeo y privación total o parcial de sueño cuando exista indicación médica. El tipo de examen y su preparación deben definirse de acuerdo con la orden del especialista.
Si es seguro, registra la duración y las características del episodio. Un video puede ayudar al neurólogo a distinguir una crisis epiléptica de otros eventos. No sujetes al niño, no introduzcas objetos en su boca ni le des alimentos o líquidos durante la crisis.
Tratamiento de la epilepsia en niños
El tratamiento se define según el tipo de crisis, la edad del niño, sus antecedentes y los resultados de la evaluación. Con frecuencia incluye medicamentos antiepilépticos y controles periódicos para revisar la evolución y la respuesta.
Si las crisis continúan, el equipo tratante puede evaluar otros estudios o alternativas terapéuticas. La evolución varía: algunas epilepsias de la infancia pueden remitir con el tiempo, mientras que otras requieren seguimiento prolongado.
Los medicamentos nunca deben suspenderse, reemplazarse ni cambiarse de dosis sin indicación del especialista, aunque el niño lleve un periodo sin presentar crisis.
Acude a urgencia si es la primera crisis, dura 5 minutos o más, se repite sin recuperación completa, ocurre en el agua, causa una lesión importante o el niño tiene dificultad para respirar.










