Trastornos temporomandibulares: qué son y cuándo consultar
Los trastornos temporomandibulares (TTM) afectan la articulación que une la mandíbula con el cráneo, los músculos de la masticación o ambas estructuras. Pueden manifestarse como dolor mandibular o facial, molestias cerca del oído, tensión muscular, cansancio al masticar, dificultad para abrir la boca o episodios de bloqueo.
Los chasquidos y crujidos también son frecuentes, pero un ruido aislado, sin dolor ni limitación del movimiento, no siempre requiere tratamiento. Es recomendable solicitar una evaluación si el ruido se acompaña de dolor, si la mandíbula se traba o si cuesta hablar, masticar, bostezar o abrir y cerrar la boca con normalidad.
El bruxismo y los TTM no son lo mismo. Apretar o rechinar los dientes puede aumentar la carga sobre la musculatura y la articulación, pero no explica por sí solo todos los casos de dolor mandibular. La evaluación clínica considera la ubicación y duración de las molestias, los movimientos de la mandíbula, la musculatura, la articulación y los hábitos que pueden agravar los síntomas.
No existe un único examen ni un tratamiento universal. Según el origen de las molestias, el manejo puede incluir atención odontológica, evaluación por cirugía maxilofacial o tratamiento kinesiológico. Las placas de bruxismo se indican para objetivos específicos y requieren evaluación y controles profesionales; no reemplazan el diagnóstico ni son necesarias para todas las personas con trastornos temporomandibulares.










