Qué hacer ante una crisis epiléptica: pasos inmediatos
Saber qué hacer ante una crisis epiléptica permite proteger a la persona mientras el episodio sigue su curso. Si presenta rigidez, sacudidas o pérdida de conciencia, actúa de esta manera:
- Mantén la calma y mide la duración desde el inicio de la crisis.
- Despeja el entorno y retira objetos duros, calientes o cortantes.
- Protege su cabeza con una prenda doblada u otro elemento blando.
- Afloja la ropa alrededor del cuello y retira los anteojos si puedes hacerlo sin forzar sus movimientos.
- No la traslades mientras convulsiona, salvo que permanezca expuesta a un peligro inmediato, como tránsito, fuego o agua.
- Cuando terminen las sacudidas, ponla de lado si es posible, comprueba que respira y permanece junto a ella.
¿Qué no hacer durante una convulsión?
- No sujetes a la persona ni intentes detener sus movimientos.
- No introduzcas dedos, objetos, líquidos ni medicamentos en su boca. La lengua no se traga.
- No intentes abrirle la mandíbula a la fuerza.
- No le des comida, agua ni otras bebidas hasta que esté completamente despierta.
- No realices respiración boca a boca mientras está convulsionando.
Estas acciones no detienen la crisis y pueden causar lesiones tanto a la persona afectada como a quien intenta ayudarla.
- Influencia genética.
- Traumatismo de cráneo.
- Enfermedades cerebrales.
- Enfermedades infecciosas.
- Lesión prenatal.
- Trastornos del desarrollo.
¿Cuándo llamar al SAMU 131?
Solicita ayuda de urgencia si la crisis dura 5 minutos o más; aparece otra sin que la persona recupere la conciencia; es la primera crisis conocida; ocurrió dentro del agua; existe una lesión importante o dificultad para respirar; o la persona está embarazada o tiene diabetes.
También llama al 131 si, después de finalizar el episodio, la persona no recupera progresivamente la conciencia o presenta un comportamiento muy distinto al habitual.
- Confusión temporal.
- Movimientos espasmódicos incontrolables de brazos y piernas.
- Enfermedades cerebrales.
- Pérdida del conocimiento o conciencia.
- Síntomas psíquicos, como miedo o ansiedad.
¿Qué conviene observar y registrar?
Mide la crisis con un reloj o teléfono: la percepción del tiempo puede alterarse durante una emergencia.
Anota la hora de inicio, cuánto duró, si hubo pérdida de conciencia, rigidez, sacudidas, mirada fija, movimientos repetitivos o cambios en la respiración. Registra además cómo comenzó el episodio y cuánto tardó la persona en volver a responder.
Si es seguro y otra persona ya está prestando ayuda, un video breve puede aportar información a la evaluación médica. Nunca retrases los primeros auxilios ni expongas a la persona para grabar.
Una crisis aislada no confirma por sí sola una epilepsia. El diagnóstico considera la historia clínica y lo observado por los testigos. El electroencefalograma registra la actividad eléctrica cerebral y puede apoyar el estudio, pero un resultado normal no necesariamente descarta esta condición.
No todas las crisis producen convulsiones: una desconexión repentina, mirada fija, movimientos automáticos o conducta inusual también deben cronometrarse y describirse.
¿Qué hacer después de la crisis?
Cuando cesen los movimientos, coloca a la persona de lado si puedes hacerlo de forma segura y verifica que respire. Quédate con ella hasta que recupere la conciencia y pueda comunicarse con claridad.
Después de una crisis puede haber sueño, confusión, dolor de cabeza, cansancio o molestias musculares. Habla con calma, explícale brevemente lo ocurrido y permítele descansar en un lugar seguro. No le ofrezcas alimentos, líquidos ni medicamentos por la boca mientras esté somnolienta o desorientada.
Si es la primera vez que ocurre, el episodio fue diferente a los anteriores o quedaron síntomas persistentes, se requiere evaluación médica.
Si la persona no respira con normalidad después de que termine la crisis, llama de inmediato al SAMU 131 y sigue las instrucciones del operador.










