Apnea del prematuro: qué es y cómo se reconoce
Una alteración respiratoria asociada a la inmadurez del recién nacido prematuro
La apnea del prematuro es una pausa en la respiración que afecta principalmente a bebés nacidos antes de las 37 semanas. Se considera relevante cuando dura 20 segundos o más, o cuando una pausa más breve se acompaña de disminución de la frecuencia cardíaca, baja de oxígeno o cambios de coloración.
Puede ser central, cuando no existe esfuerzo respiratorio; obstructiva, cuando el bebé intenta respirar, pero el aire no fluye adecuadamente; o mixta, cuando se combinan ambos mecanismos. No debe confundirse con la apnea obstructiva del sueño infantil ni con la respiración periódica del recién nacido.
¿Cuándo requiere atención urgente?
Señales de alerta que no deben observarse sin asistencia médica
Si un bebé presenta una pausa respiratoria junto con coloración azulada o palidez intensa, flacidez, menor respuesta o dificultad para reaccionar, corresponde buscar atención de urgencia. También deben evaluarse los episodios asociados con cansancio marcado o dificultad durante la alimentación.
En una unidad neonatal, las alarmas permiten al equipo detectar cambios en la respiración, el pulso y la oxigenación para intervenir según la gravedad del episodio.
Síntomas: pausas respiratorias, bradicardia y baja de oxígeno
Episodios observados de pausas en la respiración o patrones de respiración anormales durante el sueño.
Pueden despertar de formar abrupta, frecuentemente y con falta de aliento.
Episodios de irritabilidad y molestia durante el día.
¿Sospecha tener algún trastorno del sueño?
¿Cómo se diagnostica la apnea del prematuro?
La detección se realiza habitualmente mediante observación clínica y monitorización continua en la unidad neonatal
El equipo neonatal controla la respiración, la frecuencia cardíaca y la saturación de oxígeno del bebé. Estos registros permiten identificar si una pausa se acompaña de bradicardia o desaturación.
Antes de atribuir los episodios a la prematuridad, se deben descartar otras condiciones que también pueden causar apnea. La polisomnografía infantil no reemplaza automáticamente esta evaluación neonatal.
¿Por qué ocurre en los bebés prematuros?
La causa principal es la inmadurez de los mecanismos que regulan la respiración
El cerebro de un bebé prematuro todavía puede tener dificultades para mantener un ritmo respiratorio estable, especialmente durante el sueño. En general, mientras menor es la edad gestacional al nacer, mayor es la probabilidad de presentar estos episodios.
La apnea del prematuro es un diagnóstico de exclusión. El equipo médico debe evaluar si las pausas se relacionan con infecciones, anemia, alteraciones de glucosa o temperatura, medicamentos u otros problemas cardíacos, pulmonares, metabólicos o neurológicos.
¿Cómo se trata la apnea del prematuro?
El tratamiento se define según la frecuencia, la gravedad y la causa de los episodios
Durante una apnea, el equipo neonatal puede estimular suavemente al bebé y revisar su posición, temperatura y oxigenación. Cuando los episodios se repiten, el manejo puede incluir cafeína indicada por el especialista, oxígeno, presión positiva continua en la vía aérea (CPAP) o apoyo ventilatorio en los casos de mayor gravedad.
Muchos episodios disminuyen a medida que madura el sistema nervioso, pero el momento en que desaparecen varía según la edad gestacional y la evolución de cada recién nacido. El alta y la necesidad de monitorización posterior deben ser definidas por el equipo tratante; no se recomienda usar monitores domiciliarios o modificar tratamientos sin indicación médica.










