¿Qué es la apnea del sueño en el embarazo?
La apnea del sueño en el embarazo ocurre cuando la vía aérea superior se estrecha o bloquea repetidamente mientras la persona duerme. Estas interrupciones o reducciones de la respiración pueden disminuir el oxígeno y provocar pequeños despertares que fragmentan el descanso, aunque la embarazada no siempre los recuerde al día siguiente.
Roncar durante la gestación no confirma por sí solo una apnea. La sospecha aumenta cuando se observan pausas respiratorias, despertares con ahogo, cansancio marcado o sueño poco reparador.
¿Por qué puede aparecer o empeorar durante el embarazo?
Durante el embarazo se producen cambios que pueden favorecer el estrechamiento de la vía aérea, como la congestión nasal, la inflamación de los tejidos y el aumento de peso. Por eso, algunas mujeres comienzan a roncar o presentan una respiración más dificultosa al dormir, especialmente a medida que avanza la gestación.
El riesgo también puede ser mayor si la apnea ya existía antes del embarazo. Como los síntomas pueden cambiar después del parto, es importante realizar una reevaluación médica en vez de asumir que el problema desapareció.
Apnea del sueño en el embarazo: riesgos asociados
- 2,7 veces el riesgo de eventos cardiovasculares fatales.
- 3,1 veces el riesgo de eventos cardiovasculares no fatales.
- Cansancio permanente durante el día que dificulta concentrarse y aumenta las probabilidades de quedarse dormido. Además, afecta el estado de ánimo, afectando las relaciones laborales y familiares. En niños y adolescentes afecta el desempeño escolar.
- Los pacientes no tratados tienen un riesgo significativamente mayor de accidentes de trabajo y vehículos motorizados.
- El riesgo de producir un accidente automovilístico en pacientes con apneas del sueño aumentan en 2.83 veces.
¿Sospecha tener algún trastorno del sueño?
¿Cuándo consultar por ronquidos o pausas respiratorias?
Conviene conversar con el obstetra o consultar a un especialista en sueño si aparecen ronquidos intensos junto con pausas respiratorias observadas, ahogos nocturnos, somnolencia importante, dolor de cabeza al despertar o cansancio que dificulta las actividades habituales.
La evaluación cobra especial importancia si además existe presión arterial elevada. Se debe buscar atención médica pronta ante falta de aire estando despierta, dolor de pecho, desmayo, dolor de cabeza intenso, alteraciones visuales o disminución de los movimientos fetales.
¿Cómo se diagnostica la apnea del sueño durante el embarazo?
El diagnóstico comienza con la revisión de los síntomas, antecedentes médicos y cambios del sueño durante la gestación. Para confirmar o descartar apnea puede indicarse una polisomnografía, examen que registra la respiración, oxigenación, frecuencia cardíaca, actividad cerebral, movimientos, ronquidos y posición corporal mientras la paciente duerme.
Los sensores son externos y el estudio no utiliza radiación. En algunos casos puede considerarse una poligrafía respiratoria domiciliaria, que es un examen diferente y menos completo. El profesional tratante debe definir cuál alternativa corresponde según los síntomas y antecedentes del embarazo, en coordinación con el obstetra.
¿Cuáles son los síntomas de apnea del sueño en embarazadas?
Las principales señales de alerta son:
- Ronquidos fuertes o que comenzaron durante el embarazo.
- Pausas respiratorias observadas por otra persona.
- Despertares con sensación de ahogo o falta de aire.
- Sueño interrumpido o poco reparador.
- Fatiga o somnolencia durante el día.
- Dolor de cabeza al despertar.
- Dificultad para concentrarse.
- Despertares frecuentes durante la noche.
Varios de estos síntomas también pueden presentarse por otras causas durante la gestación. Por eso, el diagnóstico no debe basarse únicamente en el ronquido o el cansancio.
¿Cómo se trata la apnea del sueño en el embarazo?
El tratamiento se define de manera individual según el resultado del estudio de sueño, la intensidad de los síntomas y los antecedentes obstétricos. Cuando está indicado, el CPAP suministra aire mediante una mascarilla para ayudar a mantener abierta la vía aérea durante el sueño.
También pueden evaluarse medidas dirigidas a factores que contribuyen a la obstrucción, pero no se deben modificar medicamentos, tratamientos ni la postura para dormir sin una indicación profesional. La elección y el seguimiento de cualquier terapia deben coordinarse entre el especialista en sueño y el obstetra. Después del parto puede ser necesario repetir la evaluación, incluso si los ronquidos disminuyen.










